Sirius observó desde su asiento en el alféizar de la ventana el resto de la habitación vacía.
Anda que menuda suerte.
Justo la Navidad que Sirius Black pasa en Hogwarts, el castillo se queda vacío. Parecía hecho adrede.
Sirius resopló y se acomodó en el alféizar, mirando al Gran Lago. Apoyó la cabeza en sus rodillas y dejó que el tiempo pasase, lento y torturante...
Extrañó un poco el calor de la chimenea de Grimmauld Place...diría incluso que extrañaba el café caliente que Kreacher le llevaba cada mañana...
Pero esa Navidad no habría chocolate, ni cena, ni regalos...
"Eres la vergüenza de la familia. No mereces el apellido Black"
Bah. Y a él qué le importaba. Mil veces prefería pasar la Navidad con el loco tragacaramelos de Dumbledore que con una familia de orgullosos mortífagos...
Una cristalina lágrima se escabulló por su mejilla.
"Mierda".
Pero debía reconocer, que en aquel enorme castillo, sin tener a su familia ni a sus amigos, se sentía solo.
Odiaba estar solo, porque estando solo podía darse el lujo de llorar.
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