50 years ago






"Deberías empezar a entender cuál es tu posición, Hagrid. Tú eres un semigigante, y eso te hace diferente. ¿Crees que no sé con qué sueñas? ¿Crees que no sé cuáles son tus expectativas? Pero no importan, querido amigo, no importan, porque nadie te aceptará. Y llegará un día en que YO sea profesor en este castillo, YO viva aquí, entre alumnos y profesores, recibiendo los halagos del director Dippet y del profesor Dumbledore, y tú, Hagrid, estarás suplicando que alguien te de de comer en una esquina del callejón Diagon. A no ser, por supuesto, que me hagas caso, y aceptes lo que realemnte eres, y te marches."



-A Hagrid, le confiaría mi vida.

1.7

Cuando entré en el dormitorio, Hugo me clavó a la pared con una mirada.

Yo me quedé en silencio, hasta que el sonido de la respiración de Hugo se hizo más errática, y me dirigí hacia él.

Cuando le giré hacia mí, por alguna razón me sentí culpable de sus lágrimas.

-¿Estás bien?

Esta vez no sonrió.

-¿Tú que crees?

Me quedé mirándole a los ojos. Y resolví su puzzle.

-Que quiero que estés bien.

Él sollozó. Y sonrió.

-Sólo...te quiero, Cedric Diggory.

Ese fue el primer impulso que obedecí. Abrazarle fuerte.

-¿Vas a decirme que es normal?

Yo reí. Sentí con los pies en la tierra la misma sensación de euforia que en el aire.

-No. Voy a decirte que yo también.

Besarle fue el segundo. Y cerrarle la puerta en las narices a Marvin Macnair gritando "Te lo dije, te lo dije", el tercero y último de mi anterior vida.

1.6

-Gracias, Hugo, de verdad que te adoro.

Hugo le sonrió y le revolvió el pelo. Y allí estaba yo, deseando ser un poco menos listo y que me ayudase a mí también.

Marvin se levantó de la mesa y, tras un millón de gracias y elogios hacia Hugo, se fue corriendo a entregar su trabajo atrasado de Herbología.

Yo estaba profundamente distraído ese día. Llovía y no podía salir a volar. Y creo que Cho Chang interpretó que la miraba a ella, porque me guiñó un ojo. Yo le sonreí por cortesía, y cuando ella se sonrojó, supue que algo había hecho mal.

-Cedric.

Cho Chang se había levantado. Oops.

-Sí, dime.

-Estaba pensando que podrías echarme una mano...con las pociones, ya sabes.

-Sí, claro, siéntate.

Ella cambió la cara y sonrió. Coquetamente.

-Ah...no, en el Aula de Snape. Ya sabes...la práctica.

Supongo que no vi el doble sentido. Por inocente o por idiota. Y tampoco supe leer la expresión de Hugo cuando me marché.

Mi quinto impulso desmedido fue apartar a Cho Chang de un manotazo cuando me besó frente al caldero de Snape. Pero no lo hice, por educación tal vez, y cuando ella se separó de mí vi el rostro de Hugo, mirándome con algo que muy bien podría ser rencor.

-Ahí te dejo tus apuntes, Diggory. Aunque no creo que los necesites.

Supongo que me quedé bloqueado en el sitio, porque Cho Chang se colocó delante de mí, preocupada.

-¿Estás bien?

Yo recogí mis cosas como un huracán, aún en mi mundo.

-¿Tú que crees?

-No sé.

-Sólo...tengo que irme.

1.5

-Van dieciséis esta semana. ¿No vas a decirle que sí a ninguna?

Marvin miró con pena a la chica ravenclaw que se marchaba llorando desconsolada, y luego me miró a mí elocuentemente. Yo miré a Hugo, que tenía la mirada perdida en su tazón de cereales, y cara de querer dormir.

-No.

Marvin se rió, con su habitual cara de "no lo entiendo".

-En serio, Cedric, alguna habrá que te guste.

Me lo planteé, juro que lo hice. En aquel mismo instante.

-No.

-¿No?

-No.

-Tú sabrás.

Hugo revolvió sus cereales, suspirando. Yo le miré, extrañado.

-¿Hugo, estás bien?

Él levantí la vista y miró a la mesa Ravenclaw, donde aquella chica seguía tristemente envuelta en lágrimas.

-¿Tú que crees?

-Que no.

-Sólo estoy un poco...decepcionado.

Marvin volvió a mirar a la chica, y respondió.

-Es normal.

Marcharme fue mi cuarto impulso inexplicable. Pero me quedé.

1.4

-Oh, Dios, lo ha conseguido.

Oí la voz de Hugo en un susurro, a pesar de estar tan lejos. En aquel momento, sonreí, aunque nadie pudiese verlo.

-¡Cedric, lo has hecho!

Sólo sé que mis nuevas y maravillosas alas respondieron por mí, alzándome en el aire con un recién descubierto orgullo. Hubiera llorado, reído tal vez.

Descendí cuando quise atesorar el momento. Caí en el suelo con mis pies descalzos, y Hugo corrió hacia mí con mi túnica en los brazos.Se quedó en silencio mientras yo temblaba de frío, y yo me vestí, empapado.

Cuando le miré me sonrió, con su sonrisa de siempre.

-¿Estás bien?- me preguntó, entrecerrando los ojos.

Yo reí, aún tiritando.

-¿Tú que crees?

-Que no.

Le miré extrañado, pero enseguida volví a sonreír. Inusualmente.

-Sólo...estoy un poco impresionado.

Aquel fue el tercer impulso escondido. Decirle, a él, en aquel momento, que no existía otra persona en el mundo con la que compartir mi primer vuelo.

El rió, dándome una palmada en el hombro.

-Es normal.

1.3

-¡Atrápala, Cedric!

Mi mano se deslizó hacia adelante y mi escoba se desniveló, pero alcancé la quaffle. Justo a tiempo.

Rasgué el aire, esquivando a Flint, y clavé mi vista en los aros de gol. Mi mente, como siempre, se quedó en blanco. Y extendí en brazo tomando impulso, para conseguir lanzar antes que Martin Banks pudiese reaccionar.

-¡Hugo, a tu derecha!

El grito de la muchedumbre me desconcentró, y miré atrás sin poder evitarlo. Hugo cayó de su escoba, golpeado por una bludger mal intencionada, y se precipitó al vacío, demasiado lejos de mí.

Grité, pero no me oí. Y aunque dejé caer la quaffle y dirigí mi escoba, sabía que no llegaría. No así al menos.

Y el cuerpo de mi compañero tocó el suelo con un ruido seco, y yo salté poco después. Recuerdo que, cuando llegué a su lado, intentaba levantarse a duras penas y sangraba por la nariz.

Agarré su cabeza con mis manos y le miré con preocupación. Él se limitó a sonreír, con un gesto de dolor.

-¿Estás bien?

-¿Tú que crees?

-Que no.

-Sólo...estoy un poco dolorido.

Creo que le sonreí. Y ese fue mi segundo impulso atragantado, la voluntad de decirle que algún día yo sería capaz de deterner su caída.

-Es normal.

1.2

-¿Por qué llegaste tarde?

Él levantó la vista del trabajo y me sonrió como si le hubiera dicho algo bonito.

-¿Me estás preguntando sobre mí?

Yo le miré, extrañado.

-Sí. ¿Por qué te sorprende tanto?

-No sé, es raro.

¿Realmente era tan raro? Sólo sentía curiosidad. No solía interesarme por asuntos banales, es cierto. Pero no creo que fuese tan inusual.

-Pues...mi padre murió poco antes de mi ingreso en Hogwarts, a mi hermano Otto le costó un poco hacerse cargo de todo, nada más.

Recuerdo que sentí pena en aquel momento. El rostro de ese chico era todo un enigma, un puzzle hecho para sí mismo, probablemente sin la intención de que alguien intentaso resolverlo alguna vez.

-¿Y estás bien?

Hugo volvió a mirarme con una sonrisa en la cara.

-¿Tú que crees?

-Que no.

Mi respuesta debió descolocarle, porque su sonrisa se borró un poco, casi imperceptiblemente, durante un instante.

-Sólo le echo de menos.

Aquél fue mi primer impulso controlado. Sentí ganas de abrazarle, pero no lo hice. Supuse, supongo, que no me correspondía ese consuelo.

-Es normal.

1.1

Recuerdo mi primer día en Hogwarts  como si fuese ayer.

Estaba aterrorizado. Todas las palabras de orgullo y alegría de mi padre sólo habían conseguido ponerme más nervioso. Había estado aprendiendo nuevas cosas ese verano, porque ir a Hogwarts iba a ser, a palabras de mi padre, "mi primera mejor experiencia".

Y allí, en aquel comedor inmenso, había demasiada gente. Tal vez no demasiada, pero sí demasiado excitados. Y yo sólo quería huír de allí, salir volando hacia aquel maravilloso cielo y desaparecer.

Y cuando pronunciaron mi apellido, me asaltó el afilado miedo de que el Sombrero Seleccionador me desgnase a la casa Slytherin. No hay ventanas en una mazmorra.

Pero fue Hufflepuff el nombre que salió de su boca de tela, y fue grande mi suspiro de alivio. Los aplausos y vítores me ensordecieron y me sonrojaron, y, una vez más, deseé volver a casa.

Días después descubrí que no todo era tan malo. Podía ver el cielo desde mi cama, y eso me consolaba gran parte. Las clases no estaban mal, y la gente me trataba bien. Y empecé a sentirme cómodo.

Hasta que poco después llegó él. Un chico de tez pálida y ojos oscuros y penetrantes, que se instaló en mi cuarto por sorpresa, arruinando la armonía que empezaba a gustarme.

Y cuando me paré a observarle, él me clavó los ojos y sonrió de oreja a oreja, saliendo a correr hacia mí con la mano extendida.

-¡Hola! Me llamo Hugo, Hugo Bagman, seré tu compañero. ¿Cuál es tu nombre?

-Me llamo Cedric, Cedric Diggory.

-De acuerdo, Cedric, pareces listo. ¿Me ayudarás? Necesito ponerme al día.

"Tendré que pensármelo", pensé para mí. Pero cuando me di cuenta ya le había dicho que sí, y Hugo Bagman ya me llevaba del brazo a la biblioteca.

Open

 

  "Hogwarts siempre se prestará ayuda a quien la pida. Siempre me he jactado de mi habilidad para jugar con las frases. Las palabras son, en mi no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo. En este caso enmendaría mi frase inicial por esta otra: En Hogwarts siempre se prestará ayuda a quien la merezca. "

Lost in the mist


Cuidado con los gatos negros.

Welcome home


"Sabed, después de esto, que con la mente bien amueblada y una esperanza inviolable, seréis invencibles, y hasta los peores horrores, no podrán tocaros"

Aaron


And every day of my life I feel lonely, but never alone.

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